In Limine Litis

Por Vicente Cremades

Concurso de acreedores exprés

por | Mar 15, 2021 | Jurídico, Vicente C

Ante la situación producida por la crisis sanitaria del COVID-19 muchos autónomos así como pequeños y medianos empresarios se han visto en situación de insolvencia, sin ni tan siquiera recursos para afrontar los más mínimos gastos legales de procedimientos judiciales a los que están obligados por esa situación de insolvencia. No obstante la ley también prevé esa situación incluso con anterioridad a la crisis sanitaria. Estamos hablando del concurso exprés de acreedores. La situación de insolvencia que ha provocado la crisis sanitaria en muchos negocios viéndose en la necesidad de cesar su actividad y cerrar definitivamente, conlleva la obligación de presentar una liquidación ordenada del patrimonio a través del correspondiente concurso de acreedores cuando no se puede asumir los pagos, en caso de no poder negociar las deudas con los acreedores. No presentar el concurso voluntario de acreedores cuando se está obligado, tiene como consecuencia directa la responsabilidad del administrador o del autónomo, independientemente de que cualquier acreedor pueda solicitar el concurso necesario de la empresa o del autónomo, con la responsabilidad que ello también supone para el propio administrador de la empresa o el autónomo y la calificación de culpabilidad que puede suponer. La Ley Concursal inicialmente no preveía supuestos en los que no se tenía activo alguno para afrontar ni tan siquiera los gastos más elementales del concurso dando situaciones dispares en los que se inadmitía el concurso a trámite, o se hacía responsable al procurador de los gastos de las publicaciones al presuponer que tenía provisión de fondos. En una de las múltiples reformas de la Ley Concursal (2011) se introdujo la modalidad de concurso exprés que no ha sido hasta la fecha cuando realmente se va a poder conocer en toda su extensión debido a la crisis sanitaria. No solo estamos ante un supuesto de acudir a liquidación el negocio por falta de activos para satisfacer todas las deudas aun con un plan de pagos y una quita, sino que si tan siquiera se tienen recursos para asumir los más básicos gastos de un concurso de acreedores.

¿Qué es el concurso exprés de acreedores?

Estamos ante un concurso en el que una empresa o autónomo no tiene bienes o no son suficientes para poder satisfacer ni tan siquiera los créditos contra la masa, que son los gastos mínimos que tiene que afrontar un deudor en un concurso, como honorarios del administrador concursal o de su abogado, o del procurador, a título de ejemplo. Si la empresa o autónomo no tiene patrimonio o bienes el juez puede fijar en la misma resolución de declaración del concurso, la conclusión del mismo, disolviendo la empresa y remitiendo la cancelación de la misma al Registro Mercantil, no existiendo liquidación de bienes por carecer de ellos, o ser de escaso valor que ni tan siquiera cubren los gastos mínimos. Así no resulta necesario pasar por todas las fases de un concurso normal como la fase común, y la fase de convenio o liquidación, abriendo y tramitando la sección de calificación, nombrando un administrador concursal o en su caso un liquidador concursal, con los costes y tiempo que conlleva todo ello.

¿Cuál es su regulación legal?

Anteriormente – Art. 176 bis.4 Ley 22/2003 – vigente hasta el 31/08/2020 Actualmente – Artículos 470 y siguientes, Texto Refundido Ley Concursal 1/2020.

¿Qué ventajas tiene?

  • Tiempo: Es muy rápido en comparación con la tramitación de un concurso normal. En la misma resolución el Juez declara el concurso y concluye el mismo, acuerda la disolución de la sociedad y cierre de la hoja en el Registro Mercantil. Para las personas físicas a pesar del nombramiento de un Administrador Concursal también es bastante rápido.
  • Coste: No existe el coste del Administrador Concursal en el caso de las sociedades, y en el caso de las personas físicas es mínimo en comparación con un concurso normal. Al reducirse el tiempo de tramitación, la actividad de la empresa no existe, y evidentemente los gastos de explotación no se producen.
  • Ausencia de calificación: No existe la sección de calificación para ventilar la existencia o no de culpabilidad y por lo tanto de responsabilidad de administrador de la sociedad o del autónomo que regente el negocio.
  • Extinción sociedad: La sociedad se disuelve, se cancelan sus inscripciones en el Registro Mercantil, y se cierra la hoja registral. Para de alguna forma equipar esto respecto a las personas físicas, estas pueden solicitar la exoneración del pasivo insatisfecho, o expresado de otra forma, la ausencia de obligación del pago de las deudas pendientes a los acreedores.

¿Quiénes pueden solicitarlo?

Pueden solicitarlo tanto personas jurídicas (empresas) como personas físicas (autónomos), en una situación tal de insolvencia que no puedan continuar su actividad y tengan que cerrar su negocio, sin bienes o aun teniendo los mismos su valor sea escaso como para cubrir al menos los gastos del concurso. La única diferencia en el concurso de persona física es que si se nombrara un administrador concursal para liquidar los bienes y poder solicitar la exoneración del pasivo insatisfecho ante el juez del concurso, pues en caso contrario podría ser objeto de ejecuciones singulares por parte de los acreedores (art. 472 TRLC). ¿Qué requisitos son necesarios? Los requisitos legales vienen establecidos en el artículo 470 TRLC cuando indica que se podrá acordar en el mismo auto de declaración de concurso la conclusión del procedimiento cuando el juez aprecie de manera evidente que: 1º) La masa activa presumiblemente será insuficiente para la satisfacción de los posibles gastos del procedimiento, y además, 2º) que no es previsible el ejercicio de acciones de reintegración o de responsabilidad de terceros ni la calificación del concurso como culpable. Es decir que el juez tenga conocimiento de que no hay bienes del deudor o que son insuficientes para cubrir los gastos del propio concurso, y que no van a existir posibilidad de ejercitar acciones para retornar bienes al patrimonio del deudor, responsabilidad de terceros o que la situación de insolvencia pueda calificarse de culpable y no fortuita. Pero además el empresario o autónomo tiene que ser consciente de que:

  • El cese en la actividad del negocio será de forma inmediata.
  • No deber tener trabajadores con contratos en vigor en el momento de la presentación del concurso exprés.

Pensemos, a título de ejemplo, en un autónomo que regenta un negocio de bar cafetería, que ha tenido que despedir a su único empleado, y que solo está él al frente del negocio, con deudas de proveedores, de pólizas de préstamo de bancos, de arrendamiento, y gastos corrientes, y que la poca maquinaria como la cafetera, tiene una reserva de dominio, y que tan solo le queda el menaje de cocina, y las sillas y mesas que no cubren, si se pudieran vender, los gastos del procedimiento concursal. Es fundamental la buena fe por parte del empresario en la solicitud del concurso exprés. Si el juez puede sospechar alguna actuación irregular antes de la presentación del concurso, puede denegar la tramitación del mismo. A título de ejemplo, el concurso exprés no es una vía para legitimar una situación de insolvencia, y finiquitar de forma rápida y sencilla el negocio, tras haberse desprendido el empresario del patrimonio del negocio de forma irregular. Si el juez del concurso descubre irregularidades atribuibles al administrador, puede denegar el concurso, e inclusive nombrar administrador para que inicie su labor, solicitando reintegración de bienes, o responsabilidad de terceros, y hasta llegar a calificarse el concurso como culpable con la responsabilidad que ello conlleva para el administrador de la sociedad o el autónomo. El juez no puede tener dudas al respecto. Para ello se tendrá que acreditar la diligencia en la gestión del negocio (cuentas anuales presentadas, etc.) y las causas que han provocado la situación de insolvencia (a través de la correspondiente Memoria en su caso).

¿Qué efectos tiene para el solicitante? Realmente los efectos son muy similares a un concurso de acreedores normal, con la diferencia que en el concurso exprés la rapidez y el ahorro de costes son significativos respecto a la tramitación de un concurso ordinario o abreviado, y todo ello sin contar con la ausencia de responsabilidad del administrador al no aperturarse la sección de calificación como en un concurso con una tramitación completa. Todo esto facilita que el empresario o autónomo puedan de nuevo volver a emprender nuevos negocios en un lapso breve de tiempo y sin la dificultad de tener que asumir los costes de un procedimiento largo y enfarragoso como es un concurso normal, y sin responsabilidades futuras por su actuación en el anterior negocio.

Conclusiones

  1. Tiempo: Rapidez
  2. Coste: Ahorro
  3. Tramitación: Sencilla
  4. Ausencia de calificación: Responsabilidad
  5. Paralización de procedimientos contra deudor

 

Otros artículos

Acerca de mi

Vicente Cremades

Licenciado en Derecho por la Universidad de Alicante, habiendo cursado el programa de doctorado en la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Colaboro habitualmente en revistas jurídicas, siendo colaborador honorífico del área de Derecho Civil de la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Socio en Grupo Asesor Ros SLP, desarrollo mi actividad como abogado especializado en Derecho Societario y Mercantil, actuando como Administrador Concursal, con amplia experiencia en concursos de acreedores.

Datos de contacto

v.cremades@rosgrupoasesor.com
Teléfono: 965 424 409
Dirección: Major de la Vila, 9 entlo. 03202
Elche (Alicante)

La firma